Ayer se realizó una reunión con vecinos de los edificios El Portete, Taguapire y Punta del Este, en la que la Asociación de Vecinos de Chuao expuso el problema que enfrentará Caracas cuando comience a operar la concretera instalada en La Carlota.
Aunque nutrida (la gente está realmente preocupada), al principio la participación no era muy entusiasta. La actitud general era más bien escéptica. Y es que la primera impresión que tiene un ciudadano de a pie, como yo, es que es poco lo que se puede hacer cuando, desde la posición de vecino normal y corriente, se enfrenta al poder.
Desde mi casa veo aquellas inmensas torres blancas, amenazantes, que surgieron de la noche a la mañana y la impotencia me invade. Los obreros van y vienen, entran y sacan container, colocan sus faros enormes que con su luz atormentan el sueño de todos, hacen ruido, y me siento más vulnerable e indefensa. Creo que era parte del sentimiento general de todos los que acudimos a la reunión.
Sin embargo - y en la medida en la que surgían las ideas- el entusiasmo se fue apoderando de todos. La creatividad se incrementaba junto al optimismo.
La lucha ciudadana es un arma insospechada, que puede ganar grandes batallas.
Por ahora va ocurriendo este proceso callado, en el que tienen lugar reuniones entre edificios, y en el que se va definiendo una agenda común. Al tiempo, lentamente, se van sumando voluntades.
El secreto del éxito (valoramos anoche) es que cada persona haga algo desde su pequeño ámbito, así sea humilde. Que no se espere la llegada de un líder único o de un mesías, que nos señale el rumbo. Que se desate una campaña viral. Que cada quien se posicione en sus fortalezas y haga uso de ellas para esta tarea grupal. Que actuemos.
Algo que hace falta hagamos todos los venezolanos para construir un mejor país.
Este espacio es para debatir acerca de las consecuencias de la instalación de una concretera en el espacio en el que toda Caracas espera exista el parque verde La Carlota
miércoles, 18 de abril de 2012
martes, 17 de abril de 2012
La concretera, un tema de interés público
Hoy los periódicos se ocupan del tema de las concreteras. Destacan tanto la protesta de los damnificados de La Rinconada, como la realidad que enfrentan los vecinos de Chuao.
Beatriz Cruz, periodista que cubre la fuente Baruta en el diario El Universal, escribe
Beatriz Cruz, periodista que cubre la fuente Baruta en el diario El Universal, escribe
En La Carlota hay de todo menos un parque verde
Obreros trabajan durante la noche para instalar la concretera
En el terreno ya se instalaron seis silos. Se procesarán cuatro mil metros cúbicos diarios de cemento VENANCIO ALCÁZARES
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BEATRIZ CRUZ SALAZAR | EL UNIVERSAL
martes 17 de abril de 2012 12:00 AM
Son 108 hectáreas convertidas en la cenicienta, el patio trasero del gobierno, en la chivera. En los terrenos de La Carlota se han ejecutado numerosos proyectos, pero el parque que prometió Hugo Chávez, en el año 2001, aún no termina de concretarse.
Ante la mirada de los vecinos, el Gobierno Nacional levanta desde hace un poco más de un mes, una planta procesadora de concreto. Ni siquiera las horas de sueño son respetadas.
"Cada vez que prenden los reflectores pareciera que fuese de día, tengo doble cortina y aún así, se ilumina todo el cuarto", cuenta Maritza Guzmán, quien reside en la avenida Río de Janeiro, justo frente a la obra.
Aunque la planta concretera no se ha puesto en marcha, los habitantes de las cercanías ya se quejan de las grandes cantidades de polvo que ingresan a los apartamentos y generan alergias.
Pero los verdaderos riesgos para la salud están por verse, advierte Harold Cova, representante del consejo comunal de Chuao. Se calcula que en dos o tres semana se puede poner en marcha la concretera, y con ello pueden llegar numerosas enfermedades respiratorias a la comunidad.
"Puede generar enfermedades leves como conjuntivitis o asma, pero a mediano y largo plazo las personas que están expuestas pueden desarrollar enfisema pulmonar o cáncer. Estamos hablando de cuatro mil metros cúbicos de cemento que se procesarán a diario", detalla Cova.
Lo que se inició como una intervención puntual en La Carlota, se ha ido extendiendo. El perímetro en el que la Misión Hábitat pretendió construir viviendas ha sido prácticamente intervenido en su totalidad.
"Cada vez hay más movimiento, no sabemos a dónde va a parar toda esta intervención. Lo que sí tenemos claro es que detrás de esto hay un proyecto, no se trata de algo improvisado", dice Luis Badolato, miembro de Asochuao.
Para Badolato, cada vez está más lejana la posibilidad de tener un parque verde en los terrenos de la base aérea. En el lugar funcionan, además de la nueva concretera, distintas dependencias militares, un centro de ensamblaje de celulares y computadoras, y hangares. También quedan algunas familias damnificadas.
Los vecinos están dispuestos a dar la pelea para evitar que se siga desvaneciendo la posibilidad de tener un parque verde en estos terrenos. Cova señala que la lucha no será sencilla. "Esa planta se colocó allí para cumplir una meta política del presidente, para seguir haciendo viviendas y será difícil pelear contra eso, pero igual tomaremos acciones", afirma.
Ante la mirada de los vecinos, el Gobierno Nacional levanta desde hace un poco más de un mes, una planta procesadora de concreto. Ni siquiera las horas de sueño son respetadas.
"Cada vez que prenden los reflectores pareciera que fuese de día, tengo doble cortina y aún así, se ilumina todo el cuarto", cuenta Maritza Guzmán, quien reside en la avenida Río de Janeiro, justo frente a la obra.
Aunque la planta concretera no se ha puesto en marcha, los habitantes de las cercanías ya se quejan de las grandes cantidades de polvo que ingresan a los apartamentos y generan alergias.
Pero los verdaderos riesgos para la salud están por verse, advierte Harold Cova, representante del consejo comunal de Chuao. Se calcula que en dos o tres semana se puede poner en marcha la concretera, y con ello pueden llegar numerosas enfermedades respiratorias a la comunidad.
"Puede generar enfermedades leves como conjuntivitis o asma, pero a mediano y largo plazo las personas que están expuestas pueden desarrollar enfisema pulmonar o cáncer. Estamos hablando de cuatro mil metros cúbicos de cemento que se procesarán a diario", detalla Cova.
Lo que se inició como una intervención puntual en La Carlota, se ha ido extendiendo. El perímetro en el que la Misión Hábitat pretendió construir viviendas ha sido prácticamente intervenido en su totalidad.
"Cada vez hay más movimiento, no sabemos a dónde va a parar toda esta intervención. Lo que sí tenemos claro es que detrás de esto hay un proyecto, no se trata de algo improvisado", dice Luis Badolato, miembro de Asochuao.
Para Badolato, cada vez está más lejana la posibilidad de tener un parque verde en los terrenos de la base aérea. En el lugar funcionan, además de la nueva concretera, distintas dependencias militares, un centro de ensamblaje de celulares y computadoras, y hangares. También quedan algunas familias damnificadas.
Los vecinos están dispuestos a dar la pelea para evitar que se siga desvaneciendo la posibilidad de tener un parque verde en estos terrenos. Cova señala que la lucha no será sencilla. "Esa planta se colocó allí para cumplir una meta política del presidente, para seguir haciendo viviendas y será difícil pelear contra eso, pero igual tomaremos acciones", afirma.
Maolis Castro, reportera de El Nacional recoge lo ocurrido en su artículo
Rechazan instalación de cementera en La Rinconada
07:36 am 17-Abr de 2012|Maolis Castro
Las familias del refugio 4 de Febrero protestaron contra la contaminación de la fábrica
Esta vez la principal petición no fueron las viviendas. Las familias del refugio 4 de Febrero, en La Rinconada, protestaron ayer en la mañana en contra de la construcción de una cementera. "Desde hace mes y medio empezaron a construir una cementera detrás del refugio, lo cual ha ocasionado que muchos niños sufran enfermedades respiratorias. Nosotros queremos que nos ubiquen en viviendas dignas de una vez, pues llevamos más de un año en este sitio y no nos han dado respuestas", explicaron damnificados que rogaron no ser identificados por miedo a represalias.
En el albergue, cercano a la estación del Metro La Rinconada, se encuentran 39 familias desde mediados de 2010.
Pidieron, igualmente, que adjudiquen viviendas en Ciudad Tiuna o Montalbán. "No queremos salir de aquí para otro refugio, sino para nuestras casas. Somos personas provenientes de El Valle, Coche, Antímano y otros barrios de Caracas. Por eso nos gustaría irnos a sitios dentro de la ciudad", dijo una mujer alojada en 4-F.
La angustia por la construcción también se extiende al colegio Fe y Alegría, en el sector. Denis González, padre de un estudiante de 8 años de edad, considera que el plantel podría ser perjudicado. "Son delicadas estas instalaciones cerca de zonas en las cuales hay niños, pues ocasionan contaminación ambiental.
Deberían consultar a la comunidad. También allí está un CDI (Centro de Diagnóstico Integral)", indicó.
La nueva construcción está rodeada de tres refugios, el hipódromo, las viviendas de Ciudad Tiuna y la estación del Metro La Rinconada. "Nada más céntrico que esto. Con el aire pueden llegar las partículas generadas en el lugar y afectar a la gente", insistió Mónica Páez, hermana de otro estudiante del colegio.
Contaminantes
Cristina Vaamonde, directora de Una Montaña de Gente, advirtió que los efectos más graves pudieran presentarse en la salud de los vecinos. "Son fábricas que no pueden operar en zonas residenciales. La dispersión de partículas provenientes de la cementera podría generar irritación en las vías respiratorias y enfermedades a largo plazo como cáncer, además de incidir en la contaminación atmosférica", señaló.
Vaamonde se apoya en la Constitución Nacional, específicamente en los artículos 127 y 129, que establecen el derecho a que la población se desenvuelva en un ambiente libre de contaminación. Asegura, sin embargo, que no se están cumpliendo y toma como ejemplos la instalación de concreteras en Santa Eduvigis y La Carlota.
La concretera de la empresa brasileña Odebrecht, en Santa Eduvigis, es la más antigua.
Empezó como algo pequeño y ahora es una gran industria que surte de materiales a las obras del Metro. "Los vecinos tienen aproximadamente 20 años luchando por su eliminación, pues temen ser afectados por el polvo de sílice que sale del lugar", explicó.
El descontento de las comunidades se volvió a vivir en marzo. La instalación de la planta de concreto en el parque Simón Bolívar, en La Carlota, irritó a los vecinos. "Se hizo sin consulta. No se consideró la prohibición de construcciones de corte industrial en zonas residenciales. Las organizaciones ambientalistas hemos advertido sobre los efectos de estas plantas. Sólo esperamos una respuesta del Ministerio de Ambiente", concluyó Vaamonde.
En el albergue, cercano a la estación del Metro La Rinconada, se encuentran 39 familias desde mediados de 2010.
Pidieron, igualmente, que adjudiquen viviendas en Ciudad Tiuna o Montalbán. "No queremos salir de aquí para otro refugio, sino para nuestras casas. Somos personas provenientes de El Valle, Coche, Antímano y otros barrios de Caracas. Por eso nos gustaría irnos a sitios dentro de la ciudad", dijo una mujer alojada en 4-F.
La angustia por la construcción también se extiende al colegio Fe y Alegría, en el sector. Denis González, padre de un estudiante de 8 años de edad, considera que el plantel podría ser perjudicado. "Son delicadas estas instalaciones cerca de zonas en las cuales hay niños, pues ocasionan contaminación ambiental.
Deberían consultar a la comunidad. También allí está un CDI (Centro de Diagnóstico Integral)", indicó.
La nueva construcción está rodeada de tres refugios, el hipódromo, las viviendas de Ciudad Tiuna y la estación del Metro La Rinconada. "Nada más céntrico que esto. Con el aire pueden llegar las partículas generadas en el lugar y afectar a la gente", insistió Mónica Páez, hermana de otro estudiante del colegio.
Contaminantes
Cristina Vaamonde, directora de Una Montaña de Gente, advirtió que los efectos más graves pudieran presentarse en la salud de los vecinos. "Son fábricas que no pueden operar en zonas residenciales. La dispersión de partículas provenientes de la cementera podría generar irritación en las vías respiratorias y enfermedades a largo plazo como cáncer, además de incidir en la contaminación atmosférica", señaló.
Vaamonde se apoya en la Constitución Nacional, específicamente en los artículos 127 y 129, que establecen el derecho a que la población se desenvuelva en un ambiente libre de contaminación. Asegura, sin embargo, que no se están cumpliendo y toma como ejemplos la instalación de concreteras en Santa Eduvigis y La Carlota.
La concretera de la empresa brasileña Odebrecht, en Santa Eduvigis, es la más antigua.
Empezó como algo pequeño y ahora es una gran industria que surte de materiales a las obras del Metro. "Los vecinos tienen aproximadamente 20 años luchando por su eliminación, pues temen ser afectados por el polvo de sílice que sale del lugar", explicó.
El descontento de las comunidades se volvió a vivir en marzo. La instalación de la planta de concreto en el parque Simón Bolívar, en La Carlota, irritó a los vecinos. "Se hizo sin consulta. No se consideró la prohibición de construcciones de corte industrial en zonas residenciales. Las organizaciones ambientalistas hemos advertido sobre los efectos de estas plantas. Sólo esperamos una respuesta del Ministerio de Ambiente", concluyó Vaamonde.
lunes, 16 de abril de 2012
Protestan en La Rinconada por otra concretera
Esta mañana los damnificados del refugio 4F de La Rinconada protestaron en contra de una concretera (otra distinta a la Chuao), ubicada en la parte de atrás del sitio en el que viven, ya que les está generando serios problemas de salud. Afirman que en el refugio ya hay personas con enfermedades respiratorias.Y piden que los saquen de allí cuanto antes, pues temen nuevas consecuencias.
Instalar una concretera cerca de una comunidad -y oponerse a ella-, no tiene que ver con una posición política o de clase social. Probablemente entre quienes viven en el refugio, hay muchas personas que simpatizan con el gobierno. Y seguro, todos son de extracción popular.Tampoco tiene que ver con oponerse a la construcción de nuevas viviendas. De lo contrario, podríamos pensar que justo los refugiados son los primeros interesados en que exista una concretera que le garantice materiales de construcción a la Misión Vivienda Venezuela.
Es un asunto de defensa de la vida, y así lo ven con claridad los refugiados que esta mañana salieron a protestar.
Es el mismo espíritu de los vecinos que han dicho NO a la concretera en Chuao, a la que llaman, atinadamente, "la concretera de la muerte".
Lamentablemente, los vecinos que viven en los alrededores de La Carlota, no pueden pedir ser trasladados a otro lugar. En este caso, la única solución posible es mudar a la concretera a otra zona -preferiblemente en las afueras de la ciudad- en la que no se afecte a otras personas.De esta manera se podrá continuar en la producción de materiales de construcción y así, mudar cuanto antes, a quienes ocupan el refugio de La Rinconada.
sábado, 14 de abril de 2012
Una concretera que surgió de la nada
De pronto, llegaron un día los obreros.
Humedecieron la tierra con mangueras, aplanaron la zona.
Desde las ventanas, quienes veíamos aquello, pensamos: ¿Será que por fin nace el parque verde La Carlota?
Máquinas que iban y venían.
La gente comenzó a indagar y hacerse preguntas. Los medios informaron acerca de aquel inusual movimiento. Eran tantas las máquinas, que no parecía bueno. Finalmente el ministro Francisco Sesto dilucidó la incógnita: se instalará una concretera que fabricará 4 mil metros cúbicos de cemento al día. Y aunque primero dijo que permitiría la construcción del tan esperado parque (porque hace falta una pasarela de cemento que una a La Carlota con el parque del Este) luego aclaró: no ocurrirá sino en cuatro o cinco años.
Los vecinos se sintieron engañados:
No solo no habrá un parque: en su lugar, se levantan dos enormes chimeneas por las que muy pronto saldrá sílice, monóxido de carbono, dióxido de carbono, óxidos de nitrógeno, azufre, entre otros componentes, que pueden generar enfermedades pulmonares, de la piel, cáncer, alergias, por solo nombrar algunas.
El futuro es tan oscuro como el cielo contaminado que pronto se extenderá desde La Carlota a toda la ciudad de Caracas.
Por la zona circularán al menos 500 camiones cada día para sacar el concreto, sin contar los cerca de mil que trasladarán los materiales. El tráfico, que ya es complicado, será un verdadero infierno. Además, para mezclar el concreto, necesitarán el agua que consumen unas 400 familias al día.
Para mayor tristeza, las guacamayas y loros que surcan la zona, se alejarán por la contaminación.
Es un futuro que está a la vuelta de la esquina:
Los obreros trabajan de día y noche, en feriados, a toda hora, en un ejercicio febril e intenso.
Quienes viven enfrente lo saben porque el ruido que hacen los camiones y las maquinarías no les deja dormir.
De la nada, surgió, donde todos esperaban un parque verde, (es decir un espacio para la paz, para la naturaleza, para el relax y el encuentro humano), una fábrica de concreto.
Por eso, los vecinos ahora la llaman la concretera de la muerte.
Aunque parezca la lucha de David contra Goliat, asiste a la reunión en la sede de Asochuao (detrás de la bomba Texaco) este jueves 19 de abril a las 4 de la tarde.
Solo unidos, podremos detenerla.
Humedecieron la tierra con mangueras, aplanaron la zona.
Desde las ventanas, quienes veíamos aquello, pensamos: ¿Será que por fin nace el parque verde La Carlota?
Máquinas que iban y venían.
La gente comenzó a indagar y hacerse preguntas. Los medios informaron acerca de aquel inusual movimiento. Eran tantas las máquinas, que no parecía bueno. Finalmente el ministro Francisco Sesto dilucidó la incógnita: se instalará una concretera que fabricará 4 mil metros cúbicos de cemento al día. Y aunque primero dijo que permitiría la construcción del tan esperado parque (porque hace falta una pasarela de cemento que una a La Carlota con el parque del Este) luego aclaró: no ocurrirá sino en cuatro o cinco años.
Los vecinos se sintieron engañados:
No solo no habrá un parque: en su lugar, se levantan dos enormes chimeneas por las que muy pronto saldrá sílice, monóxido de carbono, dióxido de carbono, óxidos de nitrógeno, azufre, entre otros componentes, que pueden generar enfermedades pulmonares, de la piel, cáncer, alergias, por solo nombrar algunas.
El futuro es tan oscuro como el cielo contaminado que pronto se extenderá desde La Carlota a toda la ciudad de Caracas.
Por la zona circularán al menos 500 camiones cada día para sacar el concreto, sin contar los cerca de mil que trasladarán los materiales. El tráfico, que ya es complicado, será un verdadero infierno. Además, para mezclar el concreto, necesitarán el agua que consumen unas 400 familias al día.
Para mayor tristeza, las guacamayas y loros que surcan la zona, se alejarán por la contaminación.
Es un futuro que está a la vuelta de la esquina:
Los obreros trabajan de día y noche, en feriados, a toda hora, en un ejercicio febril e intenso.
Quienes viven enfrente lo saben porque el ruido que hacen los camiones y las maquinarías no les deja dormir.
De la nada, surgió, donde todos esperaban un parque verde, (es decir un espacio para la paz, para la naturaleza, para el relax y el encuentro humano), una fábrica de concreto.
Por eso, los vecinos ahora la llaman la concretera de la muerte.
Aunque parezca la lucha de David contra Goliat, asiste a la reunión en la sede de Asochuao (detrás de la bomba Texaco) este jueves 19 de abril a las 4 de la tarde.
Solo unidos, podremos detenerla.
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